domingo, 22 de noviembre de 2009

JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

Este domingo celebramos la fiesta de Jesucristo Rey del Universo con la que se cierra el Año Litúrgico.

Queremos que el Reino del Señor se extienda a toda nuestra comunidad y en nuestros corazones.

Que el Señor Jesús sea el único Rey y Señor en nuestra comunidad parroquial supone “conversión”.

Es por esto que nos hemos propuesto repensar nuestra pastoral y es por eso que celebramos el 5 de diciembre nuestra asamblea.

Queremos ser verdaderos Discípulos y Misioneros del Señor Resucitado

¡Anímate a soñar en IGLESIA!

sábado, 21 de noviembre de 2009

Que Jesucristo sea el Único Rey y Señor de nuestra vida


Hoy celebramos la fiesta de Jesucristo Rey del Universo con la que coronamos y cerramos el año litúrgico. Celebramos que el Señor ha triunfado, que Cristo es Rey.
Pero ¿qué significa que Cristo es Rey?¿En qué consiste su Reino?
A menudo, respecto al Reino se nos han colado algunos errores, repetidos incluso por cristianos formados o todavía peor por sacerdotes y obispos. Quisiera por esto aclarar algunos de estos puntos y expresar el significado del Reino de Dios para nuestra vida concreta.
El primero de estos errores es que el Reino es algo que tenemos que construir, hablamos de construir el Reino, de la construcción del Reino. De hecho este error se remonta al tiempo de San Agustín, y el que lo sostenía era Pelagio. Por esto, a este error se lo llamó herejía pelagiana, que asume que nos salvamos no por la gracia de Dios sino por el esfuerzo humano. El hombre se salva por sí mismo, por sus obras.
La realidad es que el Reino ya está presente por el triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte, y por el don del Espíritu Santo. Cristo ya venció y el Reino es una realidad entre nosotros. También es verdad que el Reino no está en plenitud, está en desarrollo hasta que Cristo sea todo en todos y haya puesto a todos los enemigos bajo sus pies. Por esto pedimos en el Padre Nuestro que venga a nosotros Su Reino, que ese Reino sea pleno. El Reino viene, adviene y es algo que se recibe.
El Reino es la Salvación. Cristo nos ha liberado del Pecado, y nos da la gracia para resistir en nuestra vida las tentaciones y el mal. Depende si de nosotros y de nuestra libertad acoger o rechazar ese regalo de Dios y vivir conforme al Espíritu.
Un segundo error es que no sólo es algo que nosotros tenemos que construir sino que se identifica con un proyecto socio-económico determinado. El Reino de Dios sería la realización de una sociedad perfecta, justa, de unas relaciones humanas determinadas, una sociedad sin clases…Por esto, algunos situados en la herejía pelagiana, han encontrado en el marxismo un camino de acceso al Reino de Dios, paradójicamente sin Dios.
La justicia forma parte del Reino, pero no es una justicia impuesta por los hombres sino la de Dios y efectivamente quien acoge al Reino actuará con justicia, pero el centro está en la trascendencia, en Dios. Y ciertamente aunque lo económico forma parte de nuestra vida que debe ser camino hacia el Padre, esto es sólo un medio y no un fin. El horizonte y la plenitud de nuestra vida no es material, no pasa por satisfacer nuestras necesidades sino por entregar nuestra vida a Dios. Respecto de lo material deberemos usar de ello tanto y cuanto nos ayude a realizar la Voluntad de Dios.
Otro error frecuente es pensar que si los hombres rechazan el Reino, si rechazan la Salvación, entonces Dios fracasaría. Dios no fracasa. El hombre no puede darle ni quitarle nada a la plenitud de Dios. La victoria de Cristo es un ofrecimiento al hombre pero Dios se complace en su propia magnanimidad y misericordia. Si el hombre rechaza la gracia es malo solo para él. Atribuirle a Dios la frustración es ir un poco demasiado lejos con la similitud entre Dios y el hombre. Pero además, Cristo ha sido fiel y su fidelidad bien vale la creación del hombre. Y más allá de Cristo, la Iglesia reconoce en los Santos personas que han acogido la gracia y que Reinan junto a Cristo. También en ellos se complace Dios.
Finalmente hay otro error que quisiera abordar. Error menos frecuente en nuestra época que en otras pero igualmente presente. La Iglesia visible no es el Reino de Dios, el Reino de Dios excede los limites de la Iglesia y quizás algunos de los que forman parte de la Iglesia visiblemente no pertenezcan a ella de corazón.
Acoger el Reino en nuestra vida supone dejarnos guiar por el Espíritu Santo. Hacernos verdaderos discípulos de Cristo y como Él, poner a Dios como fundamento y horizonte de nuestra existencia. Como comunidad estamos llamados a convertirnos en testimonio y medio para que todos puedan acoger en su vida el Reino de Dios y con la ayuda de la gracia realizarlo en plenitud. El 5 de diciembre, en la asamblea parroquial asumimos un proceso de discernimiento con una pregunta básica: Como hacer para que la comunidad sea un ámbito donde acoger y celebrar el Reino de Dios, una Comunidad que ayude a todos y cada uno a realizar la Voluntad de Dios.

P.Rafael Pelufo SJ

jueves, 12 de noviembre de 2009

Nuestra Señora de los 33


De cara a las elecciones


Hace algunos días, la prensa reproducía la exhortación de un sacerdote a no votar en estas elecciones a un partido político determinado porque incluía en su programa de gobierno la legalización del aborto, entre otras aberraciones morales. La política partidaria no es ámbito de acción de los sacerdotes, pero sí lo es la trasmisión de las enseñanzas de la Iglesia en materia moral y en concreto en relación al aborto. La solemnidad de la Virgen de los 33 es una ocasión providencial para reflexionar sobre el valor de la maternidad y de la vida. Si nuestras convicciones cristianas no se reflejan y manifiestan en lo concreto de nuestra vida y en nuestras decisiones no será más que un título, un cartelito vacío que llevamos puesto pero que no nos define radicalmente.
Los cristianos nos debemos únicamente a Dios y estamos llamados a dar testimonio de la Verdad en lo concreto de la vida. Actuemos en consecuencia.



Homilía del P. Párroco en la Solemnidad de la Virgen de los 33

Estamos viviendo de cara al 29 de Noviembre un tiempo de discernimiento vinculado a nuestra patria. Es el rol propio de los laicos el promover una cultura verdaderamente cristiana a través de la transformación de la sociedad mediante el ejercicio político. Y yo creo que esto no sólo debe darse a través del voto sino también enriqueciendo el debate público con la sana doctrina, defendiendo la fe y las buenas costumbres y promoviendo un accionar institucional basando en la virtud y en la verdad.

En este sentido, es significativa la imagen de Judit que nos presenta la liturgia y que prefigura a la Virgen de los 33. Ella se introduce hasta el corazón del territorio enemigo para combatir al enemigo y erradicar el mal en su raíz. María va al frente de los 33 en la “cruzada libertadora” que también combate a los invasores de la patria desde dentro.

Hoy como entonces es a ella, a María, a quien confiamos el bienestar de nuestra patria, que como veíamos en la carta de S. Pablo a Timoteo pasa también por las autoridades que gobiernan nuestro pueblo.

Es significativo y providencial que en este preciso momento, en que la maternidad ha sido tan maltratada, tan menospreciada, tan orgullosamente pisoteada en nuestro país, celebremos nuestra fiesta patronal, que es fiesta de la maternidad por excelencia, la de María que es madre de Dios, Madre de Jesús y de la humanidad toda. De cada uno de nosotros en particular Y es también providencial que en esta fiesta, la liturgia nos sitúe frente a este evangelio, que supone el encuentro entre dos mujeres embarazadas y en el cual sus hijos no nacidos no son actores pasivos sino los principales protagonistas.

El hijo de María, Jesús, es llamado “mi Señor”, el de Isabel, Juan el bautista, salta de gozo en su vientre, y capta antes incluso que la propia Isabel, la importancia de la visita. Pero lo más providencial y significativo en el contexto en el que vivimos, es esta bienaventuranza pronunciada sobre María: Feliz de ti porque has creído lo que te fue anunciado de parte de Dios.

Muchas veces los cristianos y más precisamente los católicos hemos hecho oir nuestra voz para defender los derechos de estos seres humanos sin voz. Muchas veces hemos sido nosotros los que recordamos a la humanidad la ilicitud del aborto que ahora incluso forma parte de programas de gobierno.

Pero esto no significa que la defensa de la vida humana sea sólo responsabilidad de los católicos. Sin duda para un católico, promover y legalizar el aborto voluntario implica situarse fuera de la comunión eclesial, no por decreto de la propia Iglesia, sino en el acto mismo de elegir algo que es intrínsecamente malo, que es ajeno a Dios y a la comunión con Cristo.

Los que defienden el aborto no se preguntan o simplemente asumen que antes de nacer el niño no es persona, es cosa. ¿Cómo podemos quedarnos tranquilos asumiendo sin investigar una opinión que de ser falsa le costará la vida a miles de seres humanos inocentes?.

Sin duda, no es lo único que está en juego en las próximas elecciones, pero es una parte importante, porque implica asumir el clamor de los que no tienen voz. Podríamos hablar igualmente de los valores familiares, de la educación de los niños, etc, etc.

El 29 de noviembre, habrá que elegir un nuevo ejecutivo. Alcemos la vista a Dios y pidamos la intercesión de María, nuestra madre, para que como Capitana y Guía nos conduzca por los caminos del bien, de la verdad y del amor. ¡Que María nos sostenga en el combate contra los poderes de este mundo, para que triunfe en nuestro corazón la Voluntad de Dios!

Dios bendiga a todas las madres, especialmente aquellas para quienes el niño que llevan en su vientre es un desafío que deben afrontar con valentía y con cruz.

“Proteje Oh Dios la tumba de tus libres, proteje a Nuestra Patria independiente que inclina ante Ti, tan solo, sólo ante Ti, la coronada frente”*.

Amen.
Asamblea Parroquial


Necesitamos una nueva estructura parroquial
y debemos pensarla juntos


Sábado 5 de Diciembre de 14:30 a 20:30 hs.

Reflexiones y sugerencias sobre la Parroquia que queremos.

Luego de la Eucaristía continuaremos con una Hamburguesada.


¡¡¡NO FALTES!!!!!NO FALTES¡¡¡¡NO FALTES!!!!NO FALTES!!!!!NO FALTES¡¡¡¡NO FALTES!!!!
¡¡¡¡NO FALTES!!!!!NO FALTES¡¡¡¡NO FALTES!!!!NO FALTES!!!!!NO FALTES¡¡¡¡NO FALTES!!!!
¡¡¡NO FALTES!!!!!NO FALTES¡¡¡¡NO FALTES!!!!NO FALTES!!!!!NO FALTES¡¡¡¡NO FALTES!!!!NO FALTES!!!!!NO FALTES¡¡¡¡NO FALTES!!!!

Repensando la Parroquia





En el 2007 los obispos de América Latina reunidos en Aparecida nos invitaban a emprender una conversión pastoral. “Conversión” quiere decir: retorno. ¿Retornar adónde? A Cristo. Convertirse es volver a Cristo.
Supone hacernos nuevamente sus discípulos, seguirlo a Él. Ver la realidad con sus ojos, desde la fe, juzgar con criterios cristianos y actuar como discípulos misioneros de Cristo. Cristo es la clave. Conversión pastoral es convertir la estructura de la parroquia para que sea un camino hacia Cristo.




Una Parroquia al servicio del Plan de Dios.

Vivimos en un mundo fragmentado, diverso, múltiple. Sin embargo hay algo que tenemos en común todos los hombres: Somos hijos de Dios, somos hechura de Dios. San Ignacio se refería a esto que tenemos en común como nuestro Principio y Fundamento. Se trata de nuestros cimientos:. Decía Ignacio: “El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios Nuestro Señor y mediante esto salvar su ánima”.
El sueño de Dios para nosotros es un camino de verdadera felicidad: vivir de acuerdo a este sueño de Dios es lo mejor que nos puede pasar. Pero el mundo de hoy no ayuda.
Nuestra misión como Iglesia, como comunidad parroquial es “la dulce y confortadora tarea de Evangelizar”. Conducir a la gente a Cristo, En términos ignacianos, ayudar a que alcancen el fin para el cual son creados. Cada uno en su identidad particular está llamado a dar gloria a Dios con su vida. Esto abarca a todas las personas y todas las dimensiones de la persona. Desde los fieles que participan de la misa dominical e incluso diaria, pasando por el usuario del dormitorio, que viene a la parroquia por una cama caliente y un plato de comida, hasta los vecinos que no vienen nunca a la parroquia, todos están llamados a dar gloria a Dios con su vida. Lo sepan o no. Nuestra tarea es ayudar a que lo descubran, lo asuman y lo realicen: en esto consiste la plenitud del ser humano.
La parroquia debe estar orientada a esto, pero a veces seguimos haciendo por inercia lo mismo de siempre sin preguntarnos si estamos cumpliendo con nuestra misión. Si la parroquia tal como está estructurada nos ayuda a nosotros y a los otros a encontrarnos con Cristo y a hacernos sus discípulos.
Es por esto que debemos reflexionar todos juntos acerca de si la parroquia es lo que debiera ser. Si su estructura responde a los desafíos de su misión en el mundo que nos toca vivir. Hay tantos hermanos nuestros que viven ignorantes de su dignidad y de su fin, de su Principio y Fundamento.
¿Qué cosas debemos modificar en nuestra estructura y en nuestro funcionamiento para que la parroquia responda a los desafíos de su misión?
Quiero invitar a todos a participar de un proceso de discernimiento de las estructuras pastorales (catequesis, grupos, comunidades, etc). Debemos asumir esto como un desafío propio. Cada uno desde su propia identidad, desde su lugar concreto tiene para aportar su experiencia y su visión al respecto.
Pensamos que podemos dedicar el año 2010 a este proceso de repensar la estructura.
¿Cómo participar?
Hay diversas formas de participación no excluyentes:
1) A través de la oración, pidendo a Dios por el éxito de nuestra empresa, concientes de que “si el Señor no construye la casa en vano se afanan los constructores” (Sal 126,1).
2) Depositando las sugerencias en las Urnas destinadas a tales efectos en la Iglesia y en la secretaría oarri o en el buzón de la entrada.
3) Enviando sugerencias y aportes a la dirección electrónica de la parroquia: parroquiaS.Ignacio@gmail.com
4) Participando de las Asambleas y actividades previstas a tal efecto: Aprovecho para decirles que tendremos la 1a Asamblea parroquial el Sábado 5 de Diciembre de 14: 30 a 20 hs.
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En Cristo,

. P. Rafael Pelufo SJ
. Párroco